9 Julio 2010
Pasan los días, y veo que estoy mejor que antes, como era de esperar. Quizás la victoria de España ayer, la que hacía que se clasificase para la final del Mundial, me ha ayudado a relajarme, sobre todo después de dejarme la garganta celebrando el gol de Puyol.
Pero tengo todavía miedo. Veo que lo supero, pero dudo si jugarme el órdago el agosto, donde podría ser que nos en contrásemos de nuevo.
¿Será buena idea? ¿Soy todavía más idiota de lo que creo? Me estaré arrastrando si le pido una oportunidad?
En fin, sea lo que sea, espero que ya no me afecte más.
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8 Marzo 2010
¿Por qué el ser humano es tan complejo?
¿Por qué siempre nos complicamos la vida cuando no es necesario?
¿Por qué siempre hay que añorar lo que no se tiene?
¿Y por qué cuando se tiene, se echa de menos la etapa anterior?
Miles de preguntas vuelven a revolotear por mi mente, siempre incansable. Una vez más, se cumple la profecía, y el hecho de volver a las letras traía de nuevo ilusión, pero al final, de nuevo sombras y tristeza. Estaba claro.
El eterno retorno de lo mismo, la falta de paz emocional que me invade una vez más, y estoy harto de caer una y otra vez, estoy harto de no encontrar la tranquilidad previa a encontrar la felicidad al lado de alguien.
Vuelvo al pesimismo y al pensamiento de que nunca encontraré lo que busco, alguien que me acompañe codo con codo en la aventura de la vida.
Ojalá algún día, solo o acompañado, pueda liberarme de esta maldición, y vivir en paz conmigo mismo.
servido por paquitov
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18 Enero 2010
Semeja un simple número, que lo es, pero a su vez, refleja lo más esperado por mí desde hace mucho tiempo. Puede significar alcanzar la Luna, puede querer decir que he llegado a la felicidad absoluta al lado de alguien, quizás muestre que existe el destino y que ha querido ser benévolo conmigo.
Pero, sobre todo, es la esperanza del sueño, es la inquietud por saber si toda la espera de mi infancia, si todos los sueños que tenía de chico sobre el amor de mi vida pueden verse cumplidos.
Muchísimas ganas me rodean, con una ilusión que desborda el infinito, me siento a las puertas del edén, veo su brillante luz al final de mi corazón.
Es allí donde quisiera que residiese para el resto de mi vida.
Ojalá, ojalá, ojalá!!!!!
Para J.
servido por paquitov
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14 Diciembre 2009
Como la canción de Coldplay quiero titular este nuevo tema, un montón de meses después de mi último escrito.
La verdad es que es una pena que con tan poca frecuencia últimamente me venga inspiración para escribir. Lo cierto es que, en mi persona, la inspiración es sinónimo de problemas, de forma que cuando no la tengo significa que estoy mejor.
Y no con eso quiero aseverar al 100% que ahora mismo esté mal, pero podríamos decir que la senda de lo oscuro se ha vuelto a abrir a mis ojos en el horizonte.
¿Dependerá de mí el saber elegir el camino? Esa en la cuestión. Y sobre esa cuestión, van mis letras...
"Amarilla es la esencia, o su halo. Amarilla es su mirada, o azul, no lo sé.
Lleva a cuestas una sonrisa cuyo tamaño destruye las medidas,
su gesto sólo puede evocar admiración
su belleza destroza cualquier atisbo de salvación
tu corazón no puede evitar el desastre de enamorarse.
Tiene un corazón que competiría en cualquier campeonato,
y una mente lúcida que semeja la ciencia en auge.
Y tiene carisma. Y te envuelve. Te lleva y no te devuelve.
Y no te devolverá nunca.
Tengo miedo a caer. Temo que su magia me hechice del todo.
No quiero pasar por otra de esas situaciones
no quiero ver derribar mi muralla.
Y no quiero sin que ella quiera.
Temo caer, pero si cayésemos juntos, no habría marcha atrás.
Y su mirada mágica se volvería contra ella de tal forma
que mis redes ya jamás la soltarían, y se convertiría,
a mi lado, y sin quererlo,
en la mujer más feliz de la historia".
Para ti, si algún día puedes leerlo.
(en el ambiente, Coldplay - Yellow)
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31 Diciembre 2006
Otro año que se va, un año más viejos y con una año más de experiencias inolvidables e irrepetibles. Porque nada de lo que ya ha pasado volverá a ocurrir, o al menos nunca igual.
Para mí este 2006 ha sido, en general, y objetivamente, muy bueno, aunque hay aspectos en los que no he mejorado, ni se ven visos de mejora. Empecé con un nuevo trabajo en el mes de enero, que se terminó al final de ese mismo mes al no satisfacerme en absoluto. Los ingresos fueron utilizados en febrero, que fue cuando viajé a Frankfurt, Bratislava, Viena y Budapest. Mucho frío, muchos vuelos, pero una semana fantástica por Europa.
Los meses siguientes fueron el germen de mi actual situación laboral. Terminé emigrando a otra ciudad para trabajar, y allí llevo desde finales de abril. Empecé en un curro cutre, pero en junio me llegó la gran oportunidad que esperaba, y por suerte todavía la disfruto, esperando que sea por muchos años.
Eso fue en junio. Me instalé allí definitivamente, en un piso que comparto con una amiga, y empecé a desarrollarme socialmente allí desde entonces. Más y nuevas amistades, y bueno, un par de aventuras amorosas que no llegaron a buen término, y de las cuales todavía me estoy recuperando de la última. Quizás, lo peor del año.
Desde mi mudanza, todo han sido disfrutar del verano, salir todos los findes, e incluso entre semana, pasándolo genial, visitando sitios y mucha, mucha fiesta.
Así se fue cerrando el año, con las necesarias vacaciones, llegadas en este diciembre, que fueron pasadas en Italia, retornando a mi segundo hogar, y en Valencia y Barcelona, para reunirme con mis mejores colegas de ese inolvidable erasmus del año pasado.
Ahora se acaba el año, y deseo que el que entre sea lo menos igual que este en cuanto a disfrute, salud y todo en general.
Feliz 2007
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13 Noviembre 2006
Quisiera no tener que encender hoy la luz para escribir esto, espero que me baste la claridad de la pantalla. Porque hoy estamos en el cine, volando voy a una butaca donde, a mi lado, está la chica que amo, esa mujer para la que vivo entregado.
Estamos sentados frente a la gran lona, esa que sirve de plataforma a los haces de luz para proyectarse, y así poder seguir el argumento del largometraje que hemos venido a ver.
Pero a mí me da igual la película. Aunque me gusta en blanco y negro. La luz blanca se posa sobre su rostro, ella es mi película. La veo, y disfruta de cada fotograma, tiene los ojos clavados en la proyección. De perfil parece una sirena, con un mar luminiscente de colores grises que la bañan sin que se dé cuenta, que la envuelven en un oleaje de imágenes que no cesan. Cierra los ojos lentamente, mientras sonríe tenuemente. Es la respuesta a mi primera caricia sobre su mano, que yace sobre el reposabrazos. La toco simplemente con las yemas de mis dedos, en movimiento circular, y su piel se eriza muy suavemente. Veo que suspira, pero mantiene sus ojos oscuros, para hundirse todavía más en las profundidades de su océano lumínico, cuando empiezo a pasar mi palmo sobre su brazo de terciopelo, con esos bellos rubios que tanto me gusta ver bailando con la brisa, en las tardes que vamos de la mano paseando por la montaña, con el Sol como único testigo.
Se mueve en su butaca, buscando una mejor postura. Asienta su esbelto cuerpo sobre el sofá, mientras se imagina sentada en mi regazo, envuelta en mil manos que buscan tocar todo su cuerpo. Pero sigue allí, en su butaca, con los ojos apagados, con la película dibujándose sobre su rostro, mientras acerco mis labios a su rostro de ángel, y la beso tan dulcemente que pareciera lo hiciese un trozo de algodón a punto de volar. No dejo rastro de mí en ella, pero pasa su mano de seda por el lugar besado, y con el reverso de la misma, se acaricia girándola sobre sí misma, para capturar la fragancia, y llevarla a sus labios frescos del alba.
No puedo dejar de mirarla, no puedo dejar de amarla. Veo que despierta de su letargo, resurge de las profundidades del mar, y gira su cabeza para sonreírme y besarme al aire, regalarme una mirada que me deja mudo, cogerme de la mano, y aposentarla junto a su corazón, de donde nunca quiero salir. Acaricia mi brazo contra sí, y deposita sobre él un cariñoso beso, impregnando mi vida de la suya, de su aroma, de su eterna fragancia.
Los negros y grises vuelven a inundar la sala. Yo, en cambio, sólo veo colores vivos, veo a la mujer de mi vida a mi lado, y sonrío feliz. Exhalo una bocanada de aire satisfecho, y vuelvo a clavar mi mirada sobre su rostro, sobre el terciopelo de su piel, sobre lo que me da vida, … sobre ella que, radiante, vuelve a disfrutar de esas imágenes que emite el aire, que la rodean, que me la entregan cada segundo que pasa, con cada segundo de vida que paso a su lado, en cada fotograma, en su luz.
“Se trata de aguantar cinco minutos, y luego otros cinco, y otros, y otros…”
Samuel, en “Bienvenido a casa”
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11 Noviembre 2006
Aires que navegan, sonrisas lejanas, besos secos.
Sentado, mirando como las cosas pasan, pensando como manera de salir del estancamiento. Pero, ¿pensando en qué? En obviedades, en estupideces, en nada.
Desgastando el cerebro en vano, sin sacar conclusiones ni certezas, sólo mareando más el sentido de las cosas, sin obtener ninguna respuesta.
Y así continuo, sentado, pensando, dándome cuenta de que las cosas me superan a golpes, que no digiero la realidad y me amarro a clavos ardiendo con la ilusión de que el mañana sea mejor.
Viéndola al final del túnel me despido, sabiendo que, quizás, nunca la alcance.
Para Eva.
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26 Julio 2006
Como tantas otras veces, el destino vuelve a jugarme una mala pasada, y es que está visto que siempre me enamoro de la mujer equivocada.
A pesar de tener una relación de amistad bastante saludable, de que ella venía de salir de una relación (o eso me intentaron hacer ver ambas partes), mi paciencia no sirvió de nada. Estuve a su lado en los momentos difíciles, haciéndole ver que tenía a alguien donde apoyarse, tenía la intención de esperar a que ella pudiese olvidarlo y así, con el tiempo, hacer algo para aproximarme a ella con el fin de ser algo más que su amigo.
Pero, como decía, la realidad era otra. No sólo ambos me metieron varios goles con lo de que habían terminado para siempre, sino que ambos me engañaron con semejante cuento, que no era cierto. Siguen viéndose y acostándose, algo que seguro le terminará pasando factura, sobre todo a ella, porque la conozco.
Así que, en vista del panorama, lo mejor es que intente olvidarla, porque yo quiero a alguien para mí en las mismas condiciones en las que yo seré para mi pareja, sin terceras personas que puedan interferir. Además, me han dolido sus mentiras, sobre todo de él, supuesto amigo mío que me prometió dejarla para siempre.
Paso por momentos de poco ánimo, y me jode porque hacía tiempo que no me enamoraba de nadie, y qué bien vivía. Debo recuperar esa senda hasta que encuentre realmente a quien me haga feliz.
Yo
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